Tecnología obsoleta y personajes olvidados

16 enero, 2006

Tecnología obsoleta no solo es el término que termina por acuñar cualquier herramienta no lo suficientemente básica como para poder ser mejorada y prescindible, es también el nombre del blog de Alejandro Polanco Masa, un sitio de interés que visito asiduamente y que genera una particular reflexión aunque posiblemente sea un desatino pensar que esa es la intención del autor. De los variados artículos algunos son de divulgación científica, actualidad, y los que inspiran este escrito, sobre tecnología obsoleta y personajes olvidados, historias que despiertan la nostalgia aunque no estoy seguro que tales sean las motivaciones del autor, el cual espero no tome a mal mi inspiración.

La nostalgia es solo una agonía prolongada, un recuerdo de algo que fue y ya no puede volver, extrañar algo no es traerlo de vuelta un poquito, es solo reiterar que ya se fue y que estamos al tanto de ello. El olvido alivia las penas pero también nos obliga a extrañar las alegrías pasadas, se olvidan sucesos, aveces los sucesos son personas, y todo se termina perdiendo en el tiempo cuando creímos que no era así. El olvido no es un castigo ni la gloria una condecoración.

El miedo a ser olvidados, el miedo a no ser necesarios, prolongarlos no sirve de nada, en gran parte porque tanto el miedo como la satisfacción son una ilusión. Vanagloria es una palabra que sobra en el diccionario, toda gloria que se preste de serlo no es más que vana, si la fama no es más que gloria a centavos* la gloria de por si no nos hará moneda de cambio en ningún disparatado sistema de trascendencia.

La tecnología se vuelve obsoleta, no pierde su utilidad, no pierde sus funciones, pero aparece algo que la suple, que hace las mismas funciones de una forma más sofisticada y óptima, tal vez demasiado. Más alla de extrañar a la tecnología obsoleta, lo que nos extraña es la tecnología contemporánea: Cajas negras que no pueden más que extrañarnos, a mal que nos pese que no comprendemos, al menos no todas las que usamos. ¿Por qué?, porque nadie sabe como funciona un microondas, y el que lo sabe no tiene la más remota comprensión al respecto, alguna vez un científico dijo: Uno no entiende a la mecánica cuántica, se acostumbra a ella.

El caso del microondas es el más relevante, se encuentran explicaciones detalladas en internet, lo resumiré en conceptos vagamente didácticos pasando directamente a la conclusión pues no soy un experto en el tema; para el siglo XX ya inventados los hornos microondas surgió una polémica: ¿Cómo es que funcionaban esos aparatos?, los cálculos basados en la física clásica daban resultados de energía infinita y eso al menos empírica y teóricamente era imposible, las bases de la física se rasgaban y el aparato seguía funcionando. Al igual que era imposible que un abejorro volará pero igual lo hacían – Nadie les dijo que era imposible **. La solución a ese problema no podía más que romper con las nociones físicas preexistentes, el siglo XX se abrió a si mismo buscando el éter para poder poner fin de una vez a la ciencia pero la naturaleza no pensaba igual. Retomando al microondas, se usan términos raros para explicarlo y uno no sabe si es que tiene un reactor nuclear en la casa bastante sofisticado e intimidante, la duda se despejo al establecer un límite a las emisiones de energía, los "cuantos", a grandes escalas podemos graduar la energía y obtener la cantidad deseada, pero a escalas diminutas la energía solo puede viajar en paquetes llamados "cuantos", ello permitía explicar cómo el microondas no tenía energía infinita pues al estar la energía en "cuantos" ello permitía no infinitas combinaciones de onda, sino algunas limitadas que cancelarían crestas y valles dando así un resultado finito de energía. Es solo un esbozo a grandes razgos, puede ser ampliado fácilmente en la internet, pero a menos que se profundice en el término hay que creer por fe. Yo tengo un microondas y doy fe de que funciona.

En el día a día normal debemos resignarnos a que la tecnología ya sale de nuestra comprensión y asimilación, en su momento se podía entender los mecanismos que hacían funcionar a la más básica bicicleta o a un primitivo teléfono, ahora es imposible saber a la vez como funciona un avión, una radiografía, las medicinas que tomamos, los satélites que transmiten nuestra conversación, el ordenador que usamos, etc. La técnica ha superado las capacidades humanas, por eso existen los técnicos y los que saben mucho de todo son unos "desadaptados", sin embargo lo que es la tecnología más básica que usamos en el día a día ya ha sobrepasado nuestra asimilación. En las últimas décadas se ha realizado un proceso acelerado de digitalización, perdiendo las bases análogas algo más comprensibles a nuestra mente... Nos hemos resignado a que las cosas funcionen como una caja negra, y aveces a que ni funcionen, total son una caja negra.

Hay 10 tipos de personas, las que saben binario y las que no.


Lo anterior es un chiste bastante común entre los informáticos (Demásiado obvio para ellos), "10" en binario es "2" en cristiano, la mayor cantidad de cosas que usamos hoy en día - si han sido digitalizadas - funcionen en base de 1 y 0, cada vez más pequeñas y simplemente incomprensibles: Se ha perdido el mecanismo!, al menos a simple vista no parecen tenerlo. Con algunos estudios se puede echar luz sobre el asunto, pero no sobre todos, debemos resignarnos a que las cosas ya son demasiado complejas para que sea viable entenderlas.

Toda tecnología suficientemente avanzada, es indistinguible de la magia.
Tercera ley de Arthur C. Clarke


El fantasma de Hal-9000 ronda no solo en la ciencia ficción, Hal-9000 es un personaje de la película "Odisea en el espacio", el más inteligente, el más astuto y capaz: Un robot.



La tecnología ha rebasado al hombre en capacidad de cálculo y ya hay varias investigaciones respecto a la inteligencia artificial, satisfactorias aunque no muy rápidas. Retomando la analogía de Hal-9000, para tal robot los humanos no eran más que seres que se encargan de reparar sus averías, nosotros éramos sus herramientas. Aunque puede ser disparatado hablar de inteligencia artificial y podamos decir que esta es muy limitada y lo será (Yo no lo creo), la verdad no es más que un engaño, un robot no tendrá impedimentos para aceptar la verdad y ello le da una ventaja sobre el hombre. Un robot es capaz de entender sin titubear que un embrión no es un hombre, que dos muertos hoy son menos que 5 mañana, que la muerte cerebral es muerte de verdad, que el derecho no existe y es una invención (Muy útil), y en general hacerse una idea más acertada sobre qué es él y dónde esta: No tiene impedimentos en aceptar la verdad, no necesita creer en que es especial para dios, enamorarse o alguna otra fanfarronada.

No hay razones para extrañar la tecnología antigua, la nueva funciona y mejor, la única razón es precisamente el anonadamiento que produce el quedarnos atrás, el ser incapaces de comprender satisfactoriamente a nuestras herramientas y que posiblemente seamos superados por estas. Excepto las excepciones, algunos son felices con una consola de videojuegos y yo no me quejo de mi horno microondas.

La obsolencia es un destino que hay que desear fervientemente, no sea que la ciencia se estanque y fenezca.
Stephen Jay Gould, eminente paleontólogo y divulgador científico.


Las cosas son cosas, e independiente de todo son solo eso: Cosas. Con las personas es diferente, ¿Verdad?, la verdad es que no, el olvido es inevitable y muchas veces necesario. Intento ser muy respetuoso con las citas, incluso se de muchas que son erróneamente atribuidas, otras sacadas de contexto, otras que son claramente una modificación de alguna obra literaria celebre, etc. Si alguien me pidiera un concejo para escribir algo novedoso le diría que se olvide de las citas, si existe dios el dará los méritos, si no existe que más da, es prioridad escribir esa cosa novedosa en vez de diluir los ya más de 6000 años de escritos y verificar si la idea ya se le ocurrió a alguien. Más cuando muchas veces la información toca buscarla en artículos, de muchas diversas formas y el enciclopedismo es simplemente lamentable; crear algo ahora solo es posible si dejamos de atribuir méritos, citar a doctos muertos y cerciorarnos que al vivo que citamos no sea una copia de algún muerto y este de otro; no niego rotundamente que no se pueda, lo que si niego rotundamente es que no vale la pena. Dejadle el trabajo a desocupados como los críticos que se encarguen de decir a quien copiaste y te conjuren al infierno por ingrato.
Es claro que hay gentes maliciosas que roban descaradamente ideas e investigaciones completas, pero a ellos es vano darles un concejo a estas alturas, nunca me ha cabido en la cabeza como alguien puede vivir la vida de otro y jactarse de los méritos de otro, es algo que sucede muy seguido y sobrepasa mi comprensión, no se me ocurre forma alguna de reducirlo al absurdo porque ya de por si lo es.

Es muy difícil descubrir algo que impida que nuestros nombres sean borrados de la historia, Newton figura entre los genios de los más genios y tendremos que vivir en la evidencia de sus 3 leyes, posiblemente recordando que fue un ingles el que las descubrió, cuando desaparezca Inglaterra se recordará que fue un hombre del pasado, y tal vez al final el recuerdo sea muy frágil y solo se mantenga por darle un nombre a las leyes. Aunque es apasionante y motivante la historia de tan noble persona, la gloría es algo que no perdurará por siempre y no será más que una prolongación el recordarle porque algún día será olvidado, sus estatuas caerán y ya el compromiso será tan vago que nadie las pondrá en pie. Creo que este debate le importa más bien poco a Newton porque el murió hace ya un tiempo, eso de vivir en los corazones de la gente solo lo puede hacer Jesús y porque le atribuyen propiedades fantásticas, Newton esta enterrado y el pobre Kepler perdió su tumba en la guerra de los 30 años, la gloría es algo que no poseen porque ellos simplemente ya no son, ya no están.

Si he visto más lejos que los otros hombres es porque me he aupado a hombros de gigantes.


La cita originalmente fue dicha por Kepler en referencia a Tycho Brahe, aunque es más conocida por parte de Newton en referencia a Kepler. Aunque es más poético y épico imaginar a Newton a hombros de gigantes, la verdad es que la montaña que permitía divisar el panorama era un montón de cadáveres, por enfermizo que suene. Si fuese por impartir méritos, Newton no hubiera podido investigar en paz con tan buenos resultados como los tubo, el problema se ha incrementado porque ahora tenemos que superar a Newton y muchos que han llegado tras a él y no podemos recaudar sus historias porque sino la historia se estancaría en tal misión. Por si fuera poco hay un fenómeno académico de atiborrar los textos con citas, no por plena convicción en que la idea no pueda ser expresada de mejor forma como ya lo fue, solo para impresionar con una inmensa bibliografía al lector desprevenido, a día de hoy es sorprendente encontrar ensayos con una bibliografía imposible de leer por una persona en su sano juicio.

No solo a los muertos les importa poco lo que pase con su buen nombre, tampoco nadie esperará a decir la cosa importante que tenía que decir en su epitafio y así simplemente los muertos pueden ser olvidados, triste y dolorosamente porque igual futuro nos espera a nosotros. Me inclinó a pensar que muchas de las personas que valdría la pena recordar nos incentivarían a seguir adelante aún sin sus nombres en una cartilla, y aunque la ciencia y filosofía han estado plagadas de testarudos que en su ambición mal que bien han descubierto cosas importantes, muy posiblemente los genios hayan despreciado la gloría, si la anhelaron bien vale a tan poco nobles intenciones perderse en el pasado junto a quienes creyeron en ellas, no fueron gran cosa en vida y ahora no son absolutamente nada.

La gloría es un placer efímero, uno al que incluso podemos acceder en una ilusión... siempre podremos esperar ser reconocidos después de muertos, así que cabida para la gloría la hay en todo, de igual forma que aún con gloría en vida puede que seamos olvidados rápidamente una vez muertos. Si alguien persigue la gloría, el olvido solo le reafirmará en que era imposible y la parca incrédula solo podrá preguntarle en qué estaba pensando, ¿Qué clase de trascendencia puede imaginarse retorcidamente en mantener el buen nombre, historia, anécdotas y estatuas?.

Al morir echénme a los lobos. Ya estoy acostumbrado.
Diógenes


A la gloría no solo vasta con merecerla, es necesario que nos la otorguen y quien la otorga es el hombre, nadie apto para discernir entre quién fue correcto y quién no, muchos recibieron esa ingratitud por parte de la inquisición, el escarnio público o cosas peores. Sócrates murió envenenado por decreto, Bruno juzgado por la inquisición pereció en la hoguera, a Nietzsche se le considera el anticristo, otros vivieron en la adversidad como Freud y a otros la falta de reconocimiento les acompaño hasta la muerte como Alfred Wegener, los de peor calamidad no puedo mencionarlos pues fueron borrados de la historia junto a sus escritos e ideas. Aunque se pueda pensar que las personas que mencione ya tienen reconocimiento, no daría fe de ello, Nietzsche junto a Wagner aún sufre el escarnio nazi por parte de los ignorantes, que son muchos, otros aunque van al sicólogo tienen problemas en aceptar las tesis básicas de Freud, muchos dicen admirar a Sócrates pero la mayeutica les exaspera, a Darwin lo odian los creacionistas y Wegener no queda inmune cuando se invoca a los creacionistas de la tierra joven. De forma alguna el mérito no es proporcional al reconocimiento, y se vuelve inversamente proporcional en las cumbres más altas del mérito pasando incluso al odio, calumnia y tergiversación por parte de ignorantes, necios, incluso científicos, filósofos e intelectuales incapaces de ver más allá de sus paradigmas.

El dominio en vivir en la historia no solo es imposible, sino que es absurdo. Más vale hacer de la vida satisfactoria a si misma, crear, componer, descubrir en medida de que satisfaga la vida, aunque no podamos llevarnos nada a la muerte vale la pena intentar en vida arrebatarle algo a este universo, que nos complazca y nos permita morir tranquilos sin tener deudas que se paguen a plazos con la historia como la gloría. No solo la gloría es efímera, sino que toda clase de búsqueda de reconocimiento lo es, pues lo que es de otros no lo es de uno y aunque convencer a otros trae satisfacción y ciertos beneficios, ello no es lo principal pues entonces se viviría para otros y no para y por si mismo.

Si queréis los mayores elogios, moríos.
Epitafio de Enrique Jadier Poncela



* "¿Popularidad? Eso es la gloria en centavos." Victor Hugo
** La capacidad de flexionar las puntas de sus alas alivia la carga alar, aumenta las fuerzas de sustentación, y compensa con exceso la superficie alar que les falta. Por eso vuelan.