Si tu especie sigue viva, palmas da!

31 mayo, 2006

La fragilidad puede forzar la habilidad, y si dado el caso la habilidad supera la debilidad intrínseca de la fragilidad, puede considerarse aptitud. La completa dependencia del hombre en su edad nata fuerza a la compañía y el aprendizaje de otros, su abrumadora fragilidad fuerza a su ingenio, a la habilidad de la inteligencia, a aprender de la experiencia propia. La selección natural puede favorecer a la fragilidad, y dado que nada sucede sin que sea necesario (al menos no tantas veces) en la evolución, el hombre debe alguna ventaja a su fragilidad, que supere la debilidad que representa, y es una habilidad que depende de la necesidad para desarrollarse: La inteligencia.



El comportamiento evoluciona lentamente en el instinto (En últimas, instrucciones de ADN), aún si se hace uso de normas condicionales, sin embargo basta una vida de aprendizaje para que el instinto sea prescindible y el resultado sea bastante más eficiente. La selección natural favorece al instinto, anatomía y fisionomía que cubre las necesidades para la reproducción y garantiza a la próxima generación ser buena en lo mismo, sin embargo la habilidad nace precisamente de la necesidad: las amebas son un éxito evolutivo y no han necesitado de un cerebro, una palanca, un abrigo o de cooperación. La inteligencia puede ser desarrollada en este modo como un fenotipo ligado estrechamente al genotipo, pero existe otro modo que permite un desarrollo más rápido y amplio aunque más riesgoso: recurrir a la "debilidad", ante alguna nueva adversidad en el ecosistema no proveer soluciones de carácter instintivo para forzar a la inteligencia a cubrir esas deficiencias lo cual permitirá que a diferencia del instinto, la habilidad no se desarrolle en áreas concretas sino que pase a formar parte de una intricada red neuronal que aplicará lo aprendido a todo el comportamiento general del individuo dándole mayor éxito en todas sus otras necesidades; otra opción es inducir directamente la fragilidad, a diferencia de una adversidad con el ambiente, generar una debilidad comparativa con los otros miembros de la especie, que en últimas tendría el mismo efecto.

En el hombre se potenciaron ambos "lastres", que en un resultado total de "supervivencia" le proporcionaron mayor aptitud, obviamente no es algo tan fácil y de hecho lo enrevesado del asunto pueda dar razón a por qué la inteligencia no ha evolucionado tan comúnmente en nuestro planeta; los equilibrios han de ser precisos para generar un individuo que sobreviva lo suficiente aunque no le sea tan fácil en un principio, y logre finalmente rebasar la necesidad con la habilidad; cuando el asunto consiste en tigres devoradores, heladas, tormentas, cazar y buscar pareja, la tenue linea que marca el éxito de la potenciación de la fragilidad se inclina al fracaso, como le sucedió a nuestro género homo.

La completa dependencia de los bebes obliga a estos a cubrir sus carencias de instinto, en el aprendizaje del comportamiento, y en anatomía, en el aprendizaje de las herramientas. Un ciervo recién nacido tiene que "aprender" a caminar en solo unas horas si no quiere ser comida para lobos, el entrecomillado puede precisarse: los ciervos no aprenden a caminar, un ciervo desvalido con solo la inspiración de los inmóviles arboles, empieza a caminar aún cuando no este presente ningún ser que evoque la funcionalidad de las patas, es en realidad un instinto carente de toda determinación de aprendizaje como la respiración. Un bebe humano solo hasta el año aprende a caminar, y eso si somos flexibles con el término "caminar"; cuando su autonomía no supera algunos minutos y su equilibrio precisa de un terreno favorable, se debería considerar que los bebes "simulan caminar", aunque ya desde el útero el bebe presenta un reflejo a caminar (Lo que sucede cuando se sostiene a uno de las manos y se le hace tocar el piso "flotando"), no vasta ello y es necesario del aprendizaje, un lamentable caso que da prueba son los niños salvajes, que presentan toscas formas de desplazamiento o de imitación a otros animales.
La carencia de pelo obliga al hombre a fabricarse abrigos, a su vez potenciando la casa de presas más grandes que le provean de comida y de pelaje, lo que también incentiva la cooperación, para que todo no quede en un gran fracaso, lo más probable, pero de llevarse al cabo el éxito es la situación de dominación del hombre a la naturaleza.

"Lo curioso es que nuestro cerebro alcanzó su tamaño actual hace unos 200.000 años. Entonces, ¿Por qué se produjo el gran salto mental hace solo 40.000 años y no dimos antes ese empujón a nuestra inteligencia? Algunos científicos creen que hace 200.000 años el cerebro albergaba ya los sistemas neuronales que actualmente utilizamos, entre ellos el de las neuronas espejo. Sin embargo las redes no había llegado a entrecruzarse.

Cuando hace unos 40.000 años esos sistemas lograron intercambiar información, se produjo el big bang del cerebro, lo que expandió las habilidades intelectuales de nuestros ancestros. A partir de entonces, los nuevos inventos, e incluso los avances del lenguaje, se extendieron a velocidad de vértigo gracias a esa conjunción de sistemas cerebrales y en particular a la acción de estas neuronas espejo, que facilitaron los procesos de imitación."
Fernando Cohnen

Las neuronas espejo son unas celulas nerviosas que nos permiten ponernos en la situación de otro y hacer propias sus sentimientos, emociones y acciones. Son incursores en este campo, Rizzolatti, Gallese y Fogassi.
Más sobre el aprendizaje y las neuronas espejo.


Muchos animales son más inteligentes de lo que precisan en su ambienta natural. En el laboratorio o en ambientes supervisados y controlados, los chimpancés, gorilas, loros, pulpos y varios animales, son puestos a prueba en situaciones que van más allá de las situaciones propias de su entorno, alguna complicación extra, un fuera de contexto, la ausencia de algo, la introducción de un mecanismo, etc. Los resultados son sorprendentes y muestran una inteligencia infrautilizada, comparando el aprendizaje en condiciones naturales con el que se desarrolla al forzarlo o incentivarlo en el laboratorio; si un mono tiene que hacer uso de escaleras, herramientas y operar una maquina para obtener su comida, aprenderá a usar esa misma complejidad y la forma en que la soluciono para otras situaciones; en su ambiente natural algunos monos a lo mucho le echarán agua salada a una patata. Algunos casos puntuales puede ser el aprendizaje de lenguaje, documentado en varias especies, e incluso comprensión del concepto de cero en un loro educado a hablar (no amaestrado), la manipulación de herramientas que son prescindibles en la naturaleza, e incluso la manipulación de otros individuos, mentir, tener conciencia de lo que conocen o no, etc.

Dado que la selección natural penaliza las divergencias cada que una especie se estabiliza, es muy delicado establecer un vínculo viable de la fragilidad para forzar la habilidad, y aunque se llegue al equilibrio preciso, siempre es un equilibrio inestable, pero posiblemente ya puesto el sistema en marcha llegue a un callejón evolutivo que le impida retornar al origen de soluciones por instinto o fenotipo directo, no quedando más salida que continuar el camino de la inteligencia como el "fenotipo extendido" por excelencia (término acuñado por Richard Dawkins, algunos ejemplos serían los nidos, las herramientas, las telarañas o las represas de los castores; en comparación con las alas, aletas, ojos, dientes, etc. que hacen parte directa de la anatomía que sería el fenotipo común).

Divulgación y difusión, fe y creencia

08 mayo, 2006

Es triste ver cómo algunos descubrimientos, teorías o toda clase de conocimientos, son tomados por obvios, e incluso hasta ridiculizados; llevándolos a tópicos, y estableciendolos como un conocimiento mal entendido que se vanagloria de entender lo que no comprende.

Hoy en día, debido a la difusión y no la divulgación, se conocen gran cantidad de cosas, pero al final nadie las entiende; de ahí mi puntualización en hacer la diferenciación entre "difusión" y "divulgación", claro que existe una tarea divulgativa, en libros, radio, prensa, e internet, por mayores o menores autores; tan amplia, que nos podríamos maravillar por ese ámbito en donde se comparte, incluso de manera desinteresada el conocimiento, realizando una labor explicativa, aveces incluso didáctica. Lamentablemente la realidad que se presenta en el común de ideas que llegan a la gente no es así, y muchos de los conceptos, teorías y descubrimientos de los que se presta hoy la sociedad, los debe a una tarea de difusión y no de divulgación, al mal entendimiento de la información, y hasta la jocosidad de quien aprende la etimología sin comprender su trasfondo, y solo la usa a fin de aparentar conocimiento.

De vez en cuando alguien se presta de avergonzar a quienes pasan por este fenómeno, y poner en su justo lugar a gentes que buscan impactar haciendo uso de la terminología más enredada y que a ser posible tenga el respaldo de la ciencia; como sucedió en El caso Sokal:

En 1996 este científico publicó un artículo en Social Text, una revista de humanidades, de lo que se suele llamar campo de las “letras”. El título del trabajo es como para que a uno le entre dolor de cabeza: Rompiendo los límites: hacia una hermenéutica transformativa de la gravedad cuántica Lo dicho, de dolor de cabeza. ¿Qué significaba semejante estupidez?
Aquí comienza el chiste, porque el artículo dichoso no era más que una broma de Sokal. A pesar de que se trataba de un trabajo sin pies ni cabeza, eso sí, repleto de neologismos y términos relacionados con la física más avanzada, logró ser publicado en Social Text, publicación que, se suponía, y se sigue suponiendo, revisa los artículos recibidos y no acepta tonterías sin base alguna. El bulo entró de lleno en la imprenta, nadie pereció darse cuenta de ello, si alguien llegó a terminar de leer aquella colección de tonterías no dijo nada en voz alta.
Alpoma, Tec Ob, El caso Sokal


...sino procurar que a la llana, con palabras significantes, honestas y bien colocadas, salga vuestra oración y período sonoro y festivo, pintando, en todo lo que alcanzáredes y fuere posible, vuestra intención; dando a entender vuestros conceptos sin intrincarlos y escurecerlos.
Miguel de Cervantes Saavedra


Pues precisamente como grandes sabios han dicho, y como cualquier persona no ávida de reconocimiento secundaría: si se ha de hablar que sea para aclarar, de lo contrario es mejor callar. Aunque aclarar o explicar, muchas veces puede llevarnos al campo de lo terriblemente complejo y enredado, en formulas, argumentaciones, teoremas, teorías, etc. No solo muchas veces, las mismas pueden llevarse a términos asequibles para los no entendidos, aveces con simplificaciones exageradas, pero en todo caso útiles; a su vez, pueden darse el caso de que muchas ideas sean en realidad simples y no necesiten ser presentadas de otra forma que la natural; al menos los principios básicos, la evidencia, y la argumentación básica, puede en muchos casos presentarse sin rodeos y de una forma clara a entender. Aunque esto último es menos satisfactorio para algunas gentes que hacer sentir ignorante a la audiencia.

Ciertos libros parecen haber sido escritos no para aprender de ellos sino para que se reconozca lo que sabía su autor.
Johann Wolfgang Goethe (1749-1832) Poeta y dramaturgo alemán.


El prestigio que han alcanzado las teorías de la evolución o la relatividad, en los campos de la biología y la física, respectivamente, también han llegado "de oídas" a áreas ajenas, como la filosofía, las ciencias sociales, etc. lo que las ha convertido en el símil perfecto para hacer uso del término "evolución" o "relatividad", no como un mero concepto, sino como una teoría elaborada, aunque lo que realmente usan es cuando no el concepto, algún tópico erróneo de la teoría. No es extraño oír hoy en día, como una apreciación del estilo: "Los gustos son relativos", secundada de alguna falacia de autoridad del estilo: "Es la relatividad, aún más especial de Eistein". El concepto de relatividad, como una palabra de uso común o cotidiano, era ya anterior a Eistein, y si bien lo que descubrió en las formulas le cae como anillo al dedo el concepto, no es lo mismo: una elaborada teoría que describe al espacio tiempo como parte dinámica del universo, el cual se ve afectado por la velocidad, aceleración y la masa, no es lo mismo a "El mundo es relativo si nos paramos de cabeza".



La teoría de la evolución, tal vez sea la más minada por el desconocimiento, lo cual no le impide ser mentada como una "base de respaldo argumentativa", sufre el mismo problema que la "teoría de la relatividad" que se confunde con el "concepto de relatividad de diccionario". La "Ley de Dollo" afirma que la evolución es irreversible. Esto se confunde a menudo, con una gran cantidad de necedades idealista sobre lo inevitable del progreso, unido con frecuencia a una estúpida ignorancia sobre la evolución. (Dawkins), al confundir "evolución" con "progreso", la teoría deja ser un recurso argumentativo, para convertirse solo en un recurso literario, "la teoría de la evolución de Darwin" puede significar cualquier cosa: transformación, transmutación, metamorfosis, progreso inevitable, e incluso objetivo de superación. Aunque el concepto de "evolución" en sentido popular, como definición del diccionario y no técnica, no se aleja demasiado de estas acepciones, el problema radica en el uso del mismo en referencia a la "Teoría de la evolución por selección natural", con mucho más prestigio y más llamativa para describir a algo que simplemente se metamorfosea o cambia, y otorgarle así el status científico y de mayor aceptación, que tiene la "teoría" y no solo una palabra o vocablo.

Otros conceptos comúnmente manidos son el big bang, el subconsciente, el átomo, la herencia, el espacio, la velocidad de la luz, etc. que son usados desde la ignorancia, de forma mal intencionada o no. Aunque podría sorprendernos la asimilación de tales términos en la vida cotidiana, la misma solo es comparable a la mala forma en que lo ha hecho, llevando a cada una de las ideas a tópicos absurdos que no describen la realidad de tales conceptos.

Producto de la confusión es también la ambigüedad con la se toman los términos de hipótesis y teoría, en el ámbito de la vida cotidiana y el científico; sea para dar algo de valor a un puño de ideas sin mayor sustento que una opinión o la intuición propia, o sea para desacreditar una teoría científica enmarañando al método científico como si fuera solo un conjunto de ideas personales, sin evidencia y comprobación, que son el arquetipo de la "teoría" a modo personal. Hay una gran diferencia entre la "teoría investigativa", y las "teorías personales", conjeturas detectivestas no precisamente a cargo de Sherlock Homes, que se encuentra aún lejos del titulo de hipótesis, y que sin embargo es común verles reclamando la aceptación de una teoría científica.

Una teoría científica es una entidad abstracta que constituye una explicación o descripción científica a un conjunto relacionado de observaciones o experimentos. Una teoría científica está basada en hipótesis verificadas múltiples veces por grupos de científicos individuales. Abarca en general varias leyes científicas, engloba los conocimientos aceptados por la comunidad científica del campo de investigación y está aceptada por la mayoría de especialistas.
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Desafortunadamente, el uso del término es algo confuso en casos como la teoría de las cuerdas y las "teoría del todo", las cuales son probablemente mejor caracterizadas por el momento como un paquete de hipótesis rivales. Una hipótesis, sin embargo, es vastamente más confiable que una conjetura, la cual es, en el mejor de los casos, una suposición no verificada consistente con datos seleccionados y, frecuentemente, una creencia basada en experimentos no repetibles, anécdotas, opinión popular, "sabiduría de los antiguos", motivación comercial o misticismo.
Un buen ejemplo de una "teoría" no científica es el Diseño Inteligente. Asimismo, otros conjuntos de afirmaciones como la homeopatía tampoco son teorías científicas, sino pseudociencia.
Teoría, Wikipedia