Error intelectual

12 julio, 2009

Yamamoto Tsunetomo (山本常朝 1659-1719), uno de los precursores del Bushidō (武士道, el código de los samurái), relata cómo existen varios "niveles en el camino del conocimiento" que vamos superando conforme a lo largo de nuestra vida adquirimos experiencia.




"En el nivel más bajo de destreza y habilidad, uno se considera a sí mismo y a los demás como poco hábiles. Piensa así porque ha alcanzado poco conocimiento. No hace falta decir que una persona en este nivel no es en absoluto útil.

En el nivel medio, uno sigue siendo inútil, pero puede al menos comprender que él y los otros han alcanzado poco conocimiento.

En un nivel medio-superior, en el que una persona ha conseguido algo por sí misma, está orgullosa de su logro. Y también se siente contenta por la alabanza de los otros. Se apena por los defectos de otros. Este tipo de persona es, por lo menos, útil."

En los niveles más básicos Yamamoto describe como la persona falta de conocimiento sobrelleva su inutilidad con humildad y como a través de la adquisición del conocimiento esta persona puede convertirse en alguien útil, pero muy probablemente también en alguien orgulloso. Yamamoto continúa:


"En un nivel más superior, uno pretende no saber nada, aunque los otros piensan que posee una ventaja. La mayoría de la gente no puede superar este nivel."

Mientras las primeras observaciones de Yamamoto pueden parecer obvias, la anterior no lo es, siendo en realidad bastante profunda y desconcertante, nos preguntamos ¿por qué habría de estar equivocado la persona útil una vez ha recuperada su humildad inicial? o ¿qué otra adversidad debería superar la persona humilde y con conocimiento?

El problema, como nos ha apuntado Yamamoto, es que la humildad del ignorante es tal vez su única virtud porque no conoce ni es útil, siendo que en efecto el conocimiento y la utilidad merecen una alta estima, sin embargo la persona que conoce y es útil, sólo conoce y es útil parcialmente, habiendo aún muchas cosas que ignora o no sabe llevar al cabo y por lo tanto debe guardar humildad por la ignorancia que aún no ha superado, pero Yamamoto nos advierte: No debe volver al extremo de ser humilde como el ignorante que no sabe nada o muy poco, porque con ello desestima conocimientos y habilidades que ha alcanzado.

El grave error de la persona en este nivel de conocimiento, es que pretende no saber nada cuando en realidad si es sabio a cierta profundidad y en ciertas áreas, pero que desbordado por lo que aún ignora se precipita en concluir que no conoce nada o que lo que conoce es muy poco sin medirlo objetivamente.

El ejemplo más reconocido de lo anterior fue Sócrates quién llegó a ser ampliamente conocido por decir "Sólo sé que no sé nada; y esto cabalmente me distingue de los demás filósofos, que creen saberlo todo", pese a que muchos de sus contemporáneos le consideraban un sabio y en efecto él alcanzó un conocimiento envidiable sobre muchas áreas.

En primer lugar acabemos con Sócrates, porque ya estoy harto de este invento de que no saber nada es un signo de sabiduría.
– Isaac Asimov

Sócrates de hecho se convirtió en un personaje inoportuno para sus contemporáneos por su costumbre de acecharlos con preguntas con las que demostraba su amplio conocimiento sobre los demás. Mientras Sócrates mantenía que él sólo sabía que nada sabía, sus contemporáneos lo percibieron como un sabelotodo cuya humildad en realidad era soberbia pues negaba la sabiduría de los demás aveces de forma tan injusta como había llegado a negar la suya propia, llevando al desenlace que todos conocemos: La sentencia de muerte de Sócrates por sus conciudadanos en un juicio donde éste mantuvo una postura de mártir e incluso sarcástica.




La Apología de Platón recoge lo esencial de la defensa de Sócrates en su propio juicio; una valiente reivindicación de toda su vida. Fue condenado a muerte, aunque la sentencia sólo logró una escasa mayoría. Cuando, de acuerdo con la práctica legal de Atenas, Sócrates hizo una réplica irónica a la sentencia de muerte del tribunal proponiendo pagar tan sólo una pequeña multa dado el escaso valor que tenía para el Estado un hombre dotado de una misión filosófica, enfadó tanto al jurado que éste volvió a votar a favor de la pena de muerte por una abultada mayoría. Los amigos de Sócrates planearon su huida de la prisión pero prefirió acatar la ley y murió por ello.
–Wikipedia: Sócrates

El triste fin de Sócrates es el resultado de su postura de igualar el conocimiento parcial a no saber nada, lo que en últimas lo llevo a reivindicar una igual indiferencia entre la vida y la muerte. Yamamoto en cambio nos invita a superar este nivel, a seguir afirmando y trabajando arduamente por el conocimiento así sea parcial, dice:


"Más allá del nivel superior, existe otro grado: el nivel de la vía inexplorada. Si os adentráis en el camino inexplorado, al final aparecerán infinitos secretos. Por tanto, nunca podréis ver el final de vuestro camino. Entonces os daréis cuenta de todo aquello de lo que carecéis. Sólo tenéis que seguir delante con vuestra intención de maestría. Seguir delante sin orgullo y sin humildad."

En este nivel, el hombre se enfrenta finalmente a la ignorancia y aunque sabe que no puede vencerla, tampoco se deja derrotar y emprende una lucha ferrea contra ella, reconoce su propia ignorancia como un territorio inexplorado pero el cual sin embargo puede ser explorado, lleno de secretos los cuales igualmente pueden ser resueltos y la incapacidad de no poder ver el final de su camino no le impide sin embargo volver la cabeza para ver el camino recorrido.

Por último, Yamamoto afirma el inmenso valor de la vida como condición necesaria para el conocimiento, concluyendo que no sólo el conocimiento es posible, sino que es la vida lo que lo hace posible:


"Vuestra vida es algo que construís todos los días. Debéis convenceros de que habéis superado el ayer. Y mañana deberéis sentir que habéis superado el hoy. En esta vía no hay final para vuestra maestría."

La enseñanza de Yamamoto es de vital importancia hoy en día cuando abundan las filosofías posmodernas, el relativismo y lo que he dado en denominar "intelectualismo". Todos estos casos pese a su diversidad tienen en común sus esfuerzos por negar la evidencia de que no sólo la ignorancia y el conocimiento tienen lugar simultáneamente, sino de que además somos capaces de reconocerlos en nuestra experiencia diaria:


"La metamemoria es una de las características del funcionamiento del cerebro humano y es parte de la metacognición. Es algo bastante autorreferente: «la facultad de tener conocimiento de nuestra propia capacidad memorística.» Dicho en palabras menos técnicas, «tener algo en la punta de la lengua» o saber lo que se sabe y lo que no se sabe."
– Isabel Güell.

Estas corrientes de pensamiento a su vez tienden a generalizar la falta de metamemoria a la sociedad y la civilización, negando que halla un progreso objetivo de la humanidad a lo largo de la historia, y en los casos más extremos afirmando en cambio la superioridad del pasado o la naturaleza a partir del mito del buen salvaje. Si bien es cierto que la humanidad aún se ve envuelta en guerras y desigualdad, y que la ciencia aún ignora muchas cosas sobre el universo y nosotros mismos, sería un error negar el acelerado desarrollo que ha tenido la ciencia y la civilización en nuestros días, pues precisamente de esa forma se haría difícil reconocer nuestra responsabilidad en llevar los progresos en la calidad de vida y en una comprensión más profunda del universo a la parte de la población mundial que actualmente se ha visto excluida de ello.

No sólo como individuos debemos asumir el conocimiento como una meta construida a partir de progresos parciales en nuestras vidas, sino que también debemos entender que el conocimiento más profundo sólo puede ser alcanzado a lo largo de varias generaciones, de modo que pese a los altibajos (como el oscurantismo) exista una tendencia a que las generaciones futuras tengan un mayor conocimiento y métodos aún más potentes para continuar la empresa del conocimiento.

La verdadera utilidad (en el sentido positivo expresado por Yamamoto, no como manipulación sino como autorealización) de una persona se halla es su capacidad para contribuir al conocimiento que van a heredar las generaciones venideras y no en el provecho que pueda sacar personalmente de dicho conocimiento.


La conclusión es que sabemos muy poco y sin embargo es asombroso lo mucho que conocemos. Y más asombroso todavía que un conocimiento tan pequeño pueda dar tanto poder.
– Bertrand Russell