La humanidad, evidentemente, tiene necesidad de hombres prácticos que sacarán el máximo de su trabajo y, sin olvidar el bien general, salvaguardarán sus propios intereses. Pero la humanidad también tiene necesidad de soñadores, para quienes los prolongados desintereses de una empresa son tan cautivadores que les es imposible consagrar cuidados a sus propios beneficios materiales.
Sin duda alguna, esos soñadores no merecen la riqueza, puesto que no la desean. De todas maneras, una sociedad bien organizada debería asegurar a esos trabajadores los medios eficaces para cumplir su labor, en una vida libre de toda preocupación material y libremente consagrada a la investigación.
– Madame Curie.
Madame Curie en Historias de la Ciencia.




